En el pie de sierras, la alfalfa estabiliza la cadena forrajera

Lote del cultivar Patriarca en el pie de sierras.

Agua de las Piedras, paraje rural del Dpto. Totoral, está ubicado 30 km al Noroeste de la ciudad de Jesús María, específicamente entre el Río Pinto (al Norte) y el Río Santa Catalina (al Sur), a pocas leguas de la Estancia Jesuítica Santa Catalina. Bajando desde la RN 9 Norte hacia la zona de Barranco Yaco, y luego de cruzar el histórico Camino Real , el sendero adornado por algarrobos y espinillos, nos va llevando al pie de las sierras chicas, donde se ubica el importante establecimiento agropecuario que visitamos con el Ing. Ag. Mariano Bonsignor, de la firma Oscar Pemán.

“Este campo posee una cadena forrajera cuyos principales eslabones son una pastura perenne megatérmica (Panicum coloratum cv KLEIN) y pastizal natural de monte, acompañado y complementado con verdeos (Avena y Triticale en Invierno y Sorgo Forrajero y Moha en verano),  más alfalfa utilizada como reserva y/o pastoreo de ciertas categorías”, anticipa Bonsignor en pleno viaje.

El suelo franco arenoso, de buen drenaje y fertilidad media a media/alta,  recibe 750/800 mm anuales, que permiten la cría de Angus Colorado, y según eventualidades también la recría y terminación.

En este escenario Patriarca marca la cancha. La alfalfa grado 9 (sin latencia invernal) de muy buen perfil sanitario, ingresa a la cadena forrajera de dos maneras: “Una de ellas es mediante el pastoreo directo realizado por aquellas categorías que ameriten por estrategia de producción un determinado aumento de peso en la época otoño/invierno/primavera, caso puntual, las vaquillonas de reposición, que buscando disminuir el tiempo a primer entore (primer servicio) requieren aumento de peso durante una época del año en donde el pasto natural o el implantado (en este caso Panicum coloratum cv KLEIN) no poseen la calidad suficiente para lograr el aumento de peso objetivo”, apunta el técnico del semillero Pemán. “También puede ser utilizado eventualmente en alguna otra categoría que se requiera pastura de calidad en su dieta. Por otra parte, la otra utilización de esta pastura es la generación de reserva (rollos en este caso) para alimentación de diferentes categorías según requerimientos particulares y puntuales”, señala Bonsignor.

Recomendaciones para tener en cuenta

La utilización de alfalfa representa un importante aporte de proteína  y “estabiliza” la cadena forrajera. El Ing. Ag. Mariano Bonsignor también habló sobre la densidad de siembra sugerida, la cantidad de cortes posibles y el momento ideal para cada corte: “Recomendamos de 15 a 18 kg/ha, suele utilizarse desde los 13 hasta los 20 kg/ha según zona y condiciones de siembra; en este campo puntualmente se utilizó una densidad de 16 kg/ha. Los cortes anuales están  entre los 5 y 7 en promedio, dependiendo condiciones ambientales y requerimientos productivos. Estos cortes se concentran fundamentalmente entre primavera y verano, y en menor proporción en otoño. La recomendación del aprovechamiento (pastoreo y/o corte) siempre apuntará a obtener la máxima producción en cantidad y calidad forrajera sin comprometer la persistencia, tratando de lograr esto y con la premisa de fácil entendimiento y practicidad, se establece el comienzo de floración  como el principal criterio a considerar para momento de utilización. Como en ciertas épocas del año, la floración suele verse fuertemente influenciada, se opta por complementar criterios y es así como la aparición de rebrotes en la corona se torna importante a considerar. Desde lo estrictamente técnico/agronómico es vital la dinámica de los carbohidratos de reserva, que son los responsables del crecimiento luego de cada período de utilización y proveen energía para subsistencia. En esta instancia, es que se vuelve imprescindible considerar el período de descanso de la pastura, y siendo la alfalfa una especie que tolera pastoreos intensos pero poco frecuentes, estamos hablando como regla general que entre utilización y utilización deben pasar entre 35 y 42 días”.

En pleno febrero es notable el rebrote que se observa en los lotes, fruto de la adaptación y plasticidad de un cultivar como Patriarca. Este planteo no es común en una zona donde prevalece la cría sobre el  ciclo completo, pero debe ser tenido en cuenta por los productores ganaderos del norte cordobés.

“Evidentemente que la alfalfa no dará en estos ambientes el 100 % del potencial productivo que le permite entregar su genética, no podemos compararnos a las mejores zonas alfalferas de Córdoba, Santa Fe o Buenos Aires, sin embargo, con ciertas técnicas de manejo y con la aplicación de la debida tecnología, podemos acercarnos a un potencial zonal que seguramente se convierte en una fuente de proteína muy difícil de igualar”, señala el profesional.

La firma Oscar Pemán, no solo brinda asesoramiento técnico en el manejo de reservas forrajeras, fundamentalmente desarrolla semillas de gran calidad genética con tecnología de vanguardia. “Trabajamos con los estándares de calidad más altos posibles; toda semilla es producida e importada desde Australia -aunque el germoplasma de Patriarca es nacional-,  y en planta el tratamiento de semilla incluye fungicida sistémico, insecticida sistémico e inoculación con cepa específica para alfalfa, todo esto con el recubrimiento (peleteado) que posibilita una mayor vida útil y el medio adecuado a las bacterias para así lograr una excelente inoculación”, agrega el agrónomo.

Fuente: portaldelinterior.com